Persona revisando facturas y recibos pendientes

Cómo salir de una deuda pequeña sin caer en otra más grande

Cuando una persona logra reunir dinero extra, la primera reacción suele ser usarlo para cancelar cuanto antes cualquier deuda pendiente. Sin embargo, esta decisión no siempre es la más acertada, porque muchos contratos de préstamo incluyen comisiones por cancelación anticipada que pueden reducir de forma notable el ahorro esperado. Antes de cancelar, conviene calcular si el ahorro en intereses supera realmente el coste de la comisión aplicada. Esta cuenta, sencilla en apariencia, se olvida con frecuencia cuando la prioridad emocional es simplemente dejar atrás la deuda.

La tasa anual equivalente, conocida habitualmente como TAE, es el dato más fiable para comparar el coste real de distintos préstamos, ya que incluye tanto el interés nominal como las comisiones asociadas. Un préstamo con un interés nominal bajo puede resultar más caro que otro con un interés algo más alto si sus comisiones de apertura o mantenimiento son elevadas. Revisar la TAE antes de firmar cualquier contrato, y no solo el tipo de interés anunciado, evita sorpresas desagradables meses después de haber aceptado las condiciones.

Cuando existen varias deudas pequeñas al mismo tiempo, un método que suele funcionar bien es ordenar los pagos según el tipo de interés de cada una, empezando por cancelar primero la que tenga el coste más alto mientras se mantienen los pagos mínimos en las demás. Este enfoque reduce el coste total pagado en intereses a lo largo del tiempo, aunque exige cierta disciplina porque no siempre coincide con la deuda que genera más alivio emocional al eliminarla. Algunas personas prefieren empezar por la deuda más pequeña para ganar impulso psicológico, y ambos enfoques son razonables según la personalidad de cada quien.

Antes de solicitar cualquier préstamo nuevo para cubrir una deuda existente, es imprescindible leer el contrato completo, prestando atención especial a los plazos de amortización, las penalizaciones por retraso y las condiciones de cancelación anticipada.

  1. Compara siempre la TAE, no solo el interés nominal
  2. Revisa si existe comisión por cancelación anticipada
  3. Confirma los plazos exactos de amortización antes de firmar
Tomarse un par de días adicionales para leer la letra pequeña rara vez sale caro, mientras que firmar con prisa sí puede costar bastante más de lo esperado.